TOMCAT
10-27-2009, 10:02 PM
La Carta Que Nunca Envié
Era un día común y corriente, un Pastor de una Iglesia se encontraba de visita en un Hospital. Él visitaba y asistía a varios enfermos, a los que les compartía la bondad y el amor de Dios. Había un enfermo en la cama #24 y tal vez no iba a resistir ni una noche más, según le informó uno de los Médicos del Hospital. Aquel muchacho con no más de 25 años, sólo y sin ningún documento de identidad, se encontraba a punto de morir porque su cuerpo había colapsado, la causa, el había sucumbido ante las drogas, la sífilis y la desnutrición. Su cara y su cuerpo estaban muy desfigurado por las inmensas ulceras y yagas que tenia en toda su cuerpo, prácticamente era un desecho humano y ya no había mucho que hacer por él. Aquel viejo Pastor pensó que podría compartirle un poco de esperanza y tal vez hasta podría ayudarlo a morir en paz. Lentamente se acercó hasta el lecho del enfermo y con palabras muy suave le preguntó. "Hola hijo, puedo ayudarte en algo?" , aquel joven moribundo no podía ver, ni tenía mucho aliento y sin embargo, con voz quebrantada preguntó. "Usted podría hacerme un favor?" . "El que sea, siempre y cuando esté a mi alcance", contesta el Pastor. "Deseo que me escribas una carta, si no es molestia". le dice el joven moribundo. "Claro, estoy listo", responde el Pastor:
"Hola Papa! Se me esta acabando el tiempo y se que nunca recibirás esta carta, pero quiero morir sabiendo que la dejé escrita. Hacen mas de cinco años que no te veo y quiero contarte Papito que desde aquel día que me marché de casa, fui por ahí cayendo de vicio en vicio, de tumba en tumba y de problemas en problemas. Quiero que sepas que aquel día mientras me alejaba de ti, le suplique a ese Dios de que tanto me habías hablando, que me detuvieras, que me llamaría y no me dejaría ir. Me fui despacio pensando que lo harías, pero pudo más nuestro ridículo orgullo y por mi supuesto código de honor. No volví la cara para demostrar que yo era muy hombre y que podría con todo. Papá, me equivoque, como me dolió ese momento, sentí que ese corazón rebelde, se iba estallar en mil pedazos. Un nudo en mi garganta me impidió gritar y pedir perdón. Se que te ofendí, te grité y te trate muy mal. Fui muy injusto contigo, hoy quiero que sepas Papá, que jamás deje de amarte. Si nunca regresé, fue porque me dejé envolver en mi propio egoísmo. Me intoxicaba día tras día para alimentar mi resentimiento, no contra ti, sino contra el mundo, este mundo que pensaba que no me entendía. Se que les hice mucho daño, no solo a ti sino a Mamá y a mis hermanos. Se que no lo merezco, pero quiero que me perdones. No quiero morir llevando toda esta pena y dolor acumulados por dentro....
El rostro de aquel Pastor estaba inundado por las lágrimas y sus manos se estremecían mientras doblaba aquel papel y lo guardaba lentamente dentro de su vieja Biblia. Luego el joven moribundo le dice al Pastor: "OH Señor, ya esta todo muy oscuro y siento mucho frió... Podría usted leerme la carta por favor?"... Visiblemente afectado y afligido el Pastor lentamente introdujo su mano dentro de uno de sus bolsillos y extrajo otro papel, pero esté estaba mas viejo y escrito, el cual comenzó a leer con su rostro bañado en lagrimas y una voz entrecortada por la pena y el dolor:
Querido hijo amado!:
No se si algún día tenga la oportunidad de leer esta carta, pero no quiero morir sin dejarla escrita. Quiero que sepas que desde aquel día que te marcharte de nuestra casa, mi vida se apagó. Ese día no solo perdí a mi hijo, sino mis ansias de vivir y mi razón de existir. Quiero decirte que te subestimé, no creí que te marcharías de veras y pensé que simplemente se trataba de una más de tus rabietas y que al caer la tarde regresarías. No sabes lo que sentí aquella noche cuando no regresaste. Duré no se cuantos días esperando sentado en el borde de tu cama mirando tu cuarto y reflexionando sobre lo que había pasado. Tampoco conciliaba el sueño, máxime cuando la salud de tu madre comenzó a empeorar. Pensé tantas cosas, pero algo me decía que debería conservar la esperanza. !Te amo tanto hijo!, donde quieras que estés, quiero que sepas que te amé y seguiré amándote. Mi corazón se mantiene vivo, sólo alimentado por la ilusión de volverte a ver, de estrecharte entre mis brazos y decirte que te amo. Debí detenerte y no dejarte ir, debí castigarte por la falta y encerrarte en tu cuarto, así podríamos haber tenido otra oportunidad de reconciliarnos más tarde. Pero no lo hice, te dejé partir y hoy estoy totalmente arrepentido. Si aun vivo, es porque Dios en su infinita misericordia, me sacó del lugar oscuro en que me había sumergido y me hizo Pastor, para llevarle un poco de consuelo a los afligidos y a los mas necesitados... Hijo mío, perdóname!...
Aquel muchacho ya no escuchaba más, su alma se había ido, pero en su ya fallecido cuerpo se notaba que en sus ojos habían brotado lágrimas y su rostro reflejaba una inmensa paz y una tenue sonrisa que dibujaba aquel pálido y sufrido joven moribundo.
Ahorra si, descansa en Paz..........
TOMCAT
Era un día común y corriente, un Pastor de una Iglesia se encontraba de visita en un Hospital. Él visitaba y asistía a varios enfermos, a los que les compartía la bondad y el amor de Dios. Había un enfermo en la cama #24 y tal vez no iba a resistir ni una noche más, según le informó uno de los Médicos del Hospital. Aquel muchacho con no más de 25 años, sólo y sin ningún documento de identidad, se encontraba a punto de morir porque su cuerpo había colapsado, la causa, el había sucumbido ante las drogas, la sífilis y la desnutrición. Su cara y su cuerpo estaban muy desfigurado por las inmensas ulceras y yagas que tenia en toda su cuerpo, prácticamente era un desecho humano y ya no había mucho que hacer por él. Aquel viejo Pastor pensó que podría compartirle un poco de esperanza y tal vez hasta podría ayudarlo a morir en paz. Lentamente se acercó hasta el lecho del enfermo y con palabras muy suave le preguntó. "Hola hijo, puedo ayudarte en algo?" , aquel joven moribundo no podía ver, ni tenía mucho aliento y sin embargo, con voz quebrantada preguntó. "Usted podría hacerme un favor?" . "El que sea, siempre y cuando esté a mi alcance", contesta el Pastor. "Deseo que me escribas una carta, si no es molestia". le dice el joven moribundo. "Claro, estoy listo", responde el Pastor:
"Hola Papa! Se me esta acabando el tiempo y se que nunca recibirás esta carta, pero quiero morir sabiendo que la dejé escrita. Hacen mas de cinco años que no te veo y quiero contarte Papito que desde aquel día que me marché de casa, fui por ahí cayendo de vicio en vicio, de tumba en tumba y de problemas en problemas. Quiero que sepas que aquel día mientras me alejaba de ti, le suplique a ese Dios de que tanto me habías hablando, que me detuvieras, que me llamaría y no me dejaría ir. Me fui despacio pensando que lo harías, pero pudo más nuestro ridículo orgullo y por mi supuesto código de honor. No volví la cara para demostrar que yo era muy hombre y que podría con todo. Papá, me equivoque, como me dolió ese momento, sentí que ese corazón rebelde, se iba estallar en mil pedazos. Un nudo en mi garganta me impidió gritar y pedir perdón. Se que te ofendí, te grité y te trate muy mal. Fui muy injusto contigo, hoy quiero que sepas Papá, que jamás deje de amarte. Si nunca regresé, fue porque me dejé envolver en mi propio egoísmo. Me intoxicaba día tras día para alimentar mi resentimiento, no contra ti, sino contra el mundo, este mundo que pensaba que no me entendía. Se que les hice mucho daño, no solo a ti sino a Mamá y a mis hermanos. Se que no lo merezco, pero quiero que me perdones. No quiero morir llevando toda esta pena y dolor acumulados por dentro....
El rostro de aquel Pastor estaba inundado por las lágrimas y sus manos se estremecían mientras doblaba aquel papel y lo guardaba lentamente dentro de su vieja Biblia. Luego el joven moribundo le dice al Pastor: "OH Señor, ya esta todo muy oscuro y siento mucho frió... Podría usted leerme la carta por favor?"... Visiblemente afectado y afligido el Pastor lentamente introdujo su mano dentro de uno de sus bolsillos y extrajo otro papel, pero esté estaba mas viejo y escrito, el cual comenzó a leer con su rostro bañado en lagrimas y una voz entrecortada por la pena y el dolor:
Querido hijo amado!:
No se si algún día tenga la oportunidad de leer esta carta, pero no quiero morir sin dejarla escrita. Quiero que sepas que desde aquel día que te marcharte de nuestra casa, mi vida se apagó. Ese día no solo perdí a mi hijo, sino mis ansias de vivir y mi razón de existir. Quiero decirte que te subestimé, no creí que te marcharías de veras y pensé que simplemente se trataba de una más de tus rabietas y que al caer la tarde regresarías. No sabes lo que sentí aquella noche cuando no regresaste. Duré no se cuantos días esperando sentado en el borde de tu cama mirando tu cuarto y reflexionando sobre lo que había pasado. Tampoco conciliaba el sueño, máxime cuando la salud de tu madre comenzó a empeorar. Pensé tantas cosas, pero algo me decía que debería conservar la esperanza. !Te amo tanto hijo!, donde quieras que estés, quiero que sepas que te amé y seguiré amándote. Mi corazón se mantiene vivo, sólo alimentado por la ilusión de volverte a ver, de estrecharte entre mis brazos y decirte que te amo. Debí detenerte y no dejarte ir, debí castigarte por la falta y encerrarte en tu cuarto, así podríamos haber tenido otra oportunidad de reconciliarnos más tarde. Pero no lo hice, te dejé partir y hoy estoy totalmente arrepentido. Si aun vivo, es porque Dios en su infinita misericordia, me sacó del lugar oscuro en que me había sumergido y me hizo Pastor, para llevarle un poco de consuelo a los afligidos y a los mas necesitados... Hijo mío, perdóname!...
Aquel muchacho ya no escuchaba más, su alma se había ido, pero en su ya fallecido cuerpo se notaba que en sus ojos habían brotado lágrimas y su rostro reflejaba una inmensa paz y una tenue sonrisa que dibujaba aquel pálido y sufrido joven moribundo.
Ahorra si, descansa en Paz..........
TOMCAT